Kuniaki Nozoe fue el protagonista de una historia de despidos más que llamativa. El presidente de Fujitsu dejó su cargo en septiembre de 2009, porque su salud no era muy buena. No se sabía muy bien qué tenía porque la empresa no quiso dar detalles por ser “cuestiones privadas”.
Pero meses más tarde, saltaba la liebre y Fujitsu reconocía que no había dejado marchar a Nozoe para que recuperase la salud, sino que lo había despedido por sus malas relaciones y la mala imagen que podría generar. Nozoe, sobreentendían los analistas, tenía peligrosas amistades: estaba relacionado con la mafia.
Esta salida tan llamativa tiene ahora un nuevo capítulo. Kuniaki Nozoe ha decidido llevar a Fujitsu a los tribunales y ha demandado ante la Corte de Tokio a la compañía. Según The Wall Street Journal, Nozoe denuncia a la compañía por haberle acusado de mantener relaciones con la mafia sin permitirle defenderse y ejerciendo la suficiente presión como para que abandonase la firma.
Nozoe pide 380 millones de yenes en compensación – unos 3 millones y medio de euros – y que Fujitsu le pida perdón públicamente en varios diarios japoneses.
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